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Servicio

Yoga suave

Una práctica amable, para todos y todas, que cuida tu movilidad, tu flexibilidad y tu respiración.

El Yoga suave es una práctica amable y para todos y todas, sin importar tu edad ni tu experiencia. No hace falta ser flexible ni saber nada de antes: lo importante es que la postura se adapte a tu cuerpo, nunca tu cuerpo a la postura.

Trabajamos con movimientos lentos y conscientes que ayudan a mejorar la movilidad articular y la flexibilidad, soltando de a poco las tensiones que se acumulan. La respiración te acompaña en cada momento y se vuelve tu ancla para volver a vos cada vez, sin exigencias.

Para que practiques con seguridad, usamos props: esterilla, bloques, cinturón, mantas, bolster y silla. No son ayudas para principiantes, son herramientas que adaptan cada postura a vos y te dan estabilidad y confianza.

Empezamos parados, enraizando desde Tadasana (la postura de la montaña), y vamos sumando posturas de equilibrio, sedentes y restaurativas como Savasana o Balasana (la postura del niño) para descansar y soltar. Una manera de retomar el cuerpo desde la calma, a tu propio ritmo.

¿Para quién es?

Es para todos y todas: personas de cualquier edad y nivel que quieran retomar el cuerpo sin exigencia, con una práctica completa que abarca todos los aspectos del ser. Ideal si buscás moverte con suavidad, ganar flexibilidad o simplemente sumar un espacio de calma a tu semana.

Beneficios

  • Mejora la movilidad articular y la flexibilidad de la columna
  • Favorece una mejor postura y alineación
  • Ayuda a aliviar tensiones musculares acumuladas
  • Acompaña la calma del sistema nervioso y puede reducir el estrés y la ansiedad
  • Favorece un descanso más reparador y un mejor sueño
  • Mejora el equilibrio, la propiocepción y la confianza al moverte
  • Acompaña una respiración más consciente y profunda
  • Aporta más presencia y conciencia del momento presente

Cómo es una sesión

  1. Empezamos conectando con la respiración para anclar la atención en el presente, sin exigencias.
  2. Hacemos una entrada en calor suave, llevando movilidad al cuello, los hombros y la columna.
  3. Pasamos a posturas de pie enraizando desde Tadasana (la postura de la montaña), sumando equilibrio y flexibilidad a tu ritmo.
  4. Adaptamos cada postura a tu cuerpo con props (bloques, cinturón, silla o mantas) para que practiques con seguridad.
  5. Bajamos al suelo con posturas sedentes y suaves para soltar tensiones sin forzar.
  6. Cerramos con relajación guiada en Savasana o Balasana (la postura del niño) para descansar y volver a la calma.